El eventual regreso del Reino Unido vuelve al radar de la UE... con reticencias
¿Después del Brexit, el Breturn? Diez años después del referéndum que llevó al Reino Unido a abandonar la Unión Europea, muchos británicos lamentan la decisión, pero el bloque comunitario no muestra, por ahora, intención de reabrirles rápidamente la puerta.
En los últimos meses, diversas encuestas han revelado que una mayoría de británicos considera hoy que la decisión de abandonar la Unión Europea en el referéndum del 23 de junio de 2016 fue un error.
Este cambio de postura ha llevado a algunos comentaristas a imaginar nuevas expresiones inspiradas en el término "Brexit" para describir el fenómeno inverso, un hipotético regreso del Reino Unido a la UE: "Bregret", "Breturn", "Breunion"...
Más allá de los juegos de palabras, este giro alimenta sobre todo intensos debates políticos en el país acerca de la estrategia a seguir.
El laborista Andy Burnham, que podría suceder al primer ministro Keir Starmer tras el anuncio de su dimisión el lunes, considera que abandonar la UE fue un error y ha expresado su deseo de que el país vuelva algún día a la familia europea, aunque sin comprometerse a una candidatura ni a un calendario.
Y tampoco está claro que la UE acepte una nueva adhesión del Reino Unido.
La AFP consultó a media docena de diplomáticos europeos y todos aseguraron que sus países verían con buenos ojos esa posibilidad, aunque solo si los británicos estuvieran dispuestos a hacer concesiones, algo sobre lo que muchos expresan dudas.
"No están dispuestos a aceptar las obligaciones que conlleva pertenecer a la UE", comentó uno de ellos.
- Sin prisa por reabrir el asunto -
Además, los Veintisiete no muestran ninguna prisa por reabrir ese asunto.
Varios países consideran que la UE funciona mejor desde la ruptura con Londres y no echan de menos las disputas que solían envenenar al bloque cuando el Reino Unido aún formaba parte de él.
"Es más fácil" desde que Londres se marchó, asegura otro diplomático, "porque ya no tenemos que dedicar tiempo a negociar excepciones en cada expediente".
Reino Unido nunca adoptó el euro ni se integró en el espacio Schengen y, en tiempos de Margaret Thatcher, llegó incluso a negociar un descuento en su contribución al presupuesto comunitario.
Sébastien Maillard, experto del centro de estudios Chatham House, señala que con la salida británica, los países de la UE partidarios del liberalismo económico o más alineados con Estados Unidos perdieron un contrapeso frente a las ambiciones soberanistas de Francia.
Sin el Reino Unido, la Unión Europea se ha lanzado en los últimos años a una apuesta decidida por la "autonomía estratégica" y por una defensa más explícita de la "preferencia europea" en sectores clave.
"Reino Unido no es consciente de hasta qué punto ha cambiado la UE en estos 10 años", insiste el experto.
Aunque la pandemia de covid‑19, la presidencia de Donald Trump o la guerra en Ucrania han influido en esta transformación, un tercer diplomático sostiene que la salida británica también empujó a Europa a reformarse para evitar que otros socios siguieran el mismo camino.
Con cierto éxito, ya que la mayoría de los movimientos populistas o de extrema derecha ya no defienden abandonar la Unión, sino modificarla desde dentro.
Británicos y europeos podrán tomar el pulso a su relación en la cumbre prevista el 22 de julio en Bruselas.
Tras varios roces en los últimos meses -sobre la industria de defensa, el aumento de los aranceles europeos al acero o el impulso al "made in Europe"- podrían cerrarse algunos acuerdos.
Pero serán avances modestos, como medidas para facilitar la movilidad de los jóvenes o el comercio de productos alimentarios.
Muy lejos de la gran reconciliación con la que algunos sueñan en Reino Unido.
T.Mostafa--CdE