La española Teresa Ribera, una voz propia en la Comisión Europea
La española Teresa Ribera se ha convertido en una de las pocas voces discordantes dentro del Ejecutivo comunitario: una figura de izquierdas firmemente volcada en la lucha contra el cambio climático en una Comisión Europea que se inclina hacia la derecha.
Además del clima, la vicepresidenta de la Comisión ha dado pasos cada vez más audaces en el terreno diplomático, el último de ellos esta misma semana, cuando discrepó abiertamente con la presidenta del Ejecutivo europeo.
En un discurso el lunes, Von der Leyen defendió la necesidad de una política exterior más "pragmática" y guiada por los intereses europeos.
"Europa ya no puede ser la guardiana del viejo orden mundial", declaró la máxima representante de la Comisión.
"Quizá no fue la manera más adecuada de expresarse", replicó Ribera ante la prensa, aunque aseguró que su jefa se mantiene "plenamente comprometida con el orden internacional".
De forma más general, en los últimos meses, la socialista española de 56 años ha adoptado un tono más asertivo, tras unos inicios en los que le costó hacerse notar.
"Ha habido momentos difíciles", reconoció en una entrevista con AFP, citando como ejemplo la ley contra la deforestación, que no entrará en vigor hasta finales de año.
- Batallas internas -
Pero también destacó los avances logrados en los últimos meses.
Citó en particular la adopción del objetivo climático de la Unión Europea en 2040, que prevé la reducción del 90% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para 2040.
"Me alegra que lo hayamos conseguido", pese a "una discusión complicada", dijo a AFP en su despacho del piso 12 del Berlaymont, la sede de la Comisión Europea en Bruselas.
Ribera también debe lidiar con la amplitud de sus competencias. "Le dieron deliberadamente una cartera demasiado grande para debilitarla", estimó, bajo condición de anonimato, una fuente de la Comisión.
Además de la transición ecológica, es responsable de la política de competencia de la Unión Europea, un ámbito clave.
Teresa Ribera cuenta que se ha ido endureciendo al ritmo de los sobresaltos de la política nacional española y de las negociaciones climáticas llenas de suspense.
En el plano internacional, la exministra de Pedro Sánchez ha denunciado -como el propio gobierno español- lo que considera un "genocidio" en Gaza, un término que la Unión Europea nunca ha empleado.
Sobre Estados Unidos, en una entrevista con AFP, arremetió contra las imágenes "aterradoras" de Mineápolis y la "violencia ciega" de los agentes estadounidenses encargados de la inmigración, mientras que la Comisión, muy prudente, evitaba pronunciarse sobre un asunto "interno" de Estados Unidos.
"Cada cual tiene su manera de expresarse", relativiza Teresa Ribera, que hace tiempo abandonó X -la red social de Elon Musk- y prefiere Bluesky para sus publicaciones.
J.Yaser--CdE